Jaime Barrientos González

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7 may. 2010

Cursillo sobre lengua árabe y cultura musulmana

Cursillo sobre lengua árabe y cultura musulmana (impartido por Jaime Barrientos, periodista, experto en mundo árabe)



Destinado a:
Empresarios, directivos, personal de las Administraciones del Estado, Cuerpos de Seguridad del Estado, educadores, trabajadores y mediadores sociales, cooperantes y expatriados de Organizaciones No Gubernamentales)

teoría y prácticas de lengua árabe y cultura islámica
Teoría y práctica del Islam (en sus vertientes sunní y chií)
Fundamentos de la lengua árabe (hablado y escrito)
Idiosincrasia y particularidades de la cultura musulmana en general, con especial atención a las normas de cortesía y convivencia que rigen en los diferentes países.

Duración:
Veinte horas lectivas distribuidas en cinco días (clases de cuatro horas de duración)

Temario

Día 1:
1.1. Lengua árabe ( I): Alfabeto (vocales y consonantes) , hablado y escrito. Vocabulario básico de presentación, hablado y escrito.
1.2. Historia del Islam ( I): Teoría (fundamentos)
1.3. Breve historia del país a visitar.
1.4. Aproximación a la cultura musulmana (I): Idiosincrasia, normas de cortesía, saludos, obsequios más indicados, etc.


Día 2:
2.1. Lengua árabe (II): Numeración (hablada y escrita), utilización de verbos en pasado, presente y futuro y formación del plural y del femenino. Vocabulario de orientación: meses del año, días de la semana, etc.
2.2. Historia del Islam ( II): Teoría (diferencias y similitudes entre la religión cristiana y musulmana)
2.3: Historia del país a visitar (II): Realidad geopolítica, recursos naturales, etc.
2.4. Aproximación a la cultura musulmana (II): Normas de conducta en hoteles, tiendas, vestimenta, usos y modos cotidianos.

Día 3:
3.1. Lengua árabe (III): Vocabulario en hoteles, aeropuertos, en la calle, tiendas, restaurantes y negocios.
3.2. Historia del Islam (III): Práctica (incluye festividades religiosas, abluciones, rezos, y comentario sobre algunos capítulos del Corán )
3.3. Historia del país a visitar (III): Política actual y proyección de futuro.
3.4. Aproximación a la cultura musulmana (III): Normas de higiene, sexualidad, actitud y costumbres en un hogar musulmán, etc.

Día 4:
4.1. Lengua árabe (IV): Vocabulario técnico/especializado relacionado con la actividad de los asistentes al cursillo.
4.2. Historia del Islam (IV): Diferencias teóricas y prácticas entre sunníes y chíies ,árabes y bereberes, árabes y nubios, árabes y kurdos, musulmanes no árabes (dependiendo del país de destino)
4.3. Particularidades del país a visitar (IV): (incluye anhelos, valores éticos y morales, cuentos y chistes ilustrativos de su forma de pensar y actuar, etc.).

Día 5:
5.1. Repaso de conocimientos en lengua árabe, cultura, religión, etc.
5.2. Normas básicas de seguridad.
5.3 Proyección de diapositivas sobre el país a visitar.

Nota:
Disponibilidad total e inmediata para viajar al país elegido en calidad de acompañante/periodista (texto y fotos) para realizar reportajes gráficos y escritos para la empresa o ONG de que se trate, o para ser distribuidos en los medios de comunicación. En este último caso, no se asegura dicha publicación, que depende exclusivamente de los directores de dichos medios aunque será enviado un resumen de actividades.

“EL PEDERASTA SABE LO QUE HACE Y TIENE VOLUNTAD DE HACERLO”



Entrevista en Interviú a Francisco Orengo, psiquiatra




Interviú: ¿Qué efectos produce en un/a menor la prostitución?
F. Orengo: Los destrozos son masivos. Hay una “cosificación” del cuerpo. No vivencian la sexualidad dentro de parámetros de amor y afecto sino que la desvirtúan en una perversión colosal. Estos niños suelen presentar trastornos disociativos y de estrés postraumático complejo graves que dan lugar a conductas altamente manipulativas basadas en la desconfianza. Subyacen graves problemas de identidad. Con frecuencia no saben ni quienes son ni cuál es su objetivo en la vida. Muchas veces se preguntan para qué han venido a este mundo... Una consecuencia añadida es que favorece el amor por el propio sexo y un odio hacia el sexo que les abusó. Esto fomenta una gran ambivalencia amor/odio cuando ambos coinciden
¿Un/a niño/a abusado se convertirá en abusador?
No necesariamente lo que si es posible es que las conductas homosexuales y homoeróticas aumenten. He tratado a algunas prostitutas con tendencias reactivas sobreañadidas lesbianas. En el caso de los niños hay una “identificación con el agresor” y cuando sean adultos habrá muchas probabilidades de que busquen la parte brutal y no afectiva en sus relaciones. Habrá también cierta tendencia a las relaciones de tipo sádico o masoquista.
I: ¿Qué causas influyen en la prostitución infantil?
F. O.: Desatención, maltrato de género, abuso y trauma previos. Ambientes “deprivados” de afecto y violentos, padres o familiares proxenetas y/o madres prostitutas.
I: Perfil del/la pederasta: ¿es un enfermo mental o un delincuente?
F. O. :Es una conducta penada por la Ley pero, además, caso a caso, suelen presentar también trastornos de la identidad sexual, en general, de base infantil. Padecen en esos casos problemas psicopatológicos clarísimos. Son personalidades que no han podido desarrollarse normalmente. Sufen fuertes inhibiciones emocionales. Eso sí, en la mayoría de los casos imputables porque saben lo que hacen y tienen la voluntad de hacerlo.
I:¿Que opinión le merece la Ley que permite que los/as menores mayores de trece años mantener relaciones sexuales con adultos?
F. O.: Estoy totalmente en desacuerdo con ella. Se trata de un claro fomento indirecto de la pederastia. Yo lo subiría, por lo menos, a los 16 y que las relaciones con otras personas  a esa edad de 16 no excediera de los cinco años de diferencia. Con la mayoría de edad ya es otra cosa. Se debe estar en contra de permitir abusos que tengan como base a una cultura, etnia o raza. Con esta supuesta protección a la idiosincrasia de las minorías se encubren comportamientos abusadores sobre la mujer o los niños y adolescentes inadmisibles.
I: A esa edad, un/a menor ¿ puede saber lo que hace?
F. O.: No. No puede saberlo. No está en su edad. Mantener relaciones sexuales incluye potencialidad de prorceación y embarazo así como vivencias y afectos en los que intervienen cosas tales como la ternura, el amor, el cuidado y la responsabilidad ante lo que pueda venir.
J.B.

ABUSO SEXUAL INFANTIL
El 23 por 100 de las niñas y el 17 por 100 de los niños sufre abusos sexuales en España aunque sólo el 10 por 100 de los casos llega a los tribunales, según el libro “Abuso sexual infantil: manual de formación para profesionales” elaborado por la ONG Save The Children. El informe especifica que por abuso sexual se entienden los contactos e interacciones entre un/a niño/a y un adulto cuando el agresor usa al/la menor para estimularse sexualmente a sí mismo, al niño o a otra persona. Este manual, redactado por un grupo de expertos, pretende proporcionar recursos y conocimientos suficientes para prevenir, detectar y actúar ante un caso de abuso infantil.
El estudio señala que tres de cada cuatro casos se dan en el entorno más cercano al niño, ya sea por parte de un miembro de la familia, por un vecino, un amigo de los padres o, incluso, por sus profesores. En el 90 por 100 de los casos el que comete estos actos es un hombre.
Tanto en niños como en niñas, la edad en la que se registra una mayor incidencia de acosos es entre los seis y los 12 años. Las niñas sufren abusos más severos y con mayor violencia e, incluso, la edad de inicio del abuso es más temprana.Los autores destacan también que los/as menores con alguna discapacidad física o psíquica tienen tres veces más probabilidades de sufrir un abuso sexual.
En el documento se señala que las leyes vigentes relegan a un segundo plano a la víctima de la agresión sexual y sólo se preocupan por imponer la correspondiente pena al /la autor/a del delito. Los efectos por haber sufrido abusos sexuales se ven agravados por el hecho de tener que revivirlos en las declaraciones ante la Policía y el juez.
J. B.

PERFIL DEL MENOR
Hasta finales de los años 90 la mayor proporción de menores y adolescentes “chaperos” se daba entre la comunidad portuguesa aunque luego fueron desplazados por un grupo de vascos enganchados a la heroína. Actualmente son casi exclusivamente los norteafricanos inhaladores de pegamento y disolvente quienes deambulan por la Puerta del Sol de Madrid aunque poco a poco va notándose la presencia en esta plaza de gitanos de origen rumano y búlgaro y es fácil verles también en la confluencia de las calles Almirante y Recoletos. Algo similar puede decirse de Barcelona en donde la compra de “carne joven” se realiza sobre todo en las plazas de Espanya y de George Orwell y en menor medida en la zona de las Ramblas cercana al barrio Chino y en la plaza de Cataluña.
Las edades oscilan entre los doce y catorce años en el caso de los más pequeños aunque es más habitual que ronden los 16 ó 17 años.
El nombre de “chaperos” viene de las pequeñas chapas que utilizaban antaño las prostitutas en las casas de citas y que eran cambiadas luego por dinero por el dueño del local o la “madame”.
El dinero que reciben suele rondar entre los treinta y los cincuenta euros si hacen el servicio dentro del vehículo del pederasta aunque la cifra puede aumentar si acuden a un domicilio particular o a una pensión, en cuyo caso se eleva a los cien, 200 euros o incluso más si se alarga durante toda o parte de la noche.
J. B. 

6 may. 2010

CARTA BLANCA PARA LOS PEDERASTAS


Ahora que desde el Gobierno se habla de revisar y endurecer las penas contra los menores que delinquen y que se há decidido emancipar a los inmigrantes mayores de 16 años, no estaría de más hacer lo mismo con la patente de corso de la que gozan los pederastas en España desde la reforma del Código Penal en 1995. Un escándalo al que asiste impotente el GRUME (Grupo de Menores de la Policía Nacional) y que denuncian psiquiatras infantiles y psicólogos forenses como Javier Urra, ex Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid.

 “Te la chupan y encima te dan dinero... ¿Cómo vas a decir que no?” Quien así habla es uno de los menores marroquíes que, para sobrevivir en la calle en ciudades españolas como Madrid o Barcelona, han tenido que elegir entre robar, vender drogas o prostituírse. “Si haces lo primero o lo segundo la Policía te puede coger pero yendo con hombres nadie te detiene”. “En el puerto, en Tánger, algunos chicos mayores te hacían lo mismo y no te pagaban: si no querías, te pegaban...” confiesa otro niño “chapero”. Muy protegidas las mujeres en Marruecos y muy caras las prostitutas, algunos jóvenes y adultos se “alivian” sexualmente con menores. Y es que un niño es lo más parecido a una mujer... De lo dicho no se debe inferir que en el reino alauita la pederastia no es un delito, “buena prueba de ello -aclara un educador de esta nacionalidad que trabaja desde hace años con los niños de la calle- es que un comisario de la Policía que, con coacciones, había abusado de decenas de estos menores prevaliéndose de la situación de abandono en la que se encontraban y de su posición, fue fulminantemente destituído y condenado a más de 30 años de carcel.”
Así las cosas, cuando estos pequeños llegan a España, son un caldo de cultivo idóneo para los abusos de los pederastas que, como lobos, acechan a sus víctimas y las eligen entre lo más deprimido de la sociedad. No reniegan de los niños españoles pero, al saberlos más protegidos, eligen a los recién llegados.
Antes sus preferidos eran portugueses. Luego se decantaron por los gitanos rumanos y búlgaros pero estos, aún viviendo en chabolas y en condiciones ínfimas, llegan a España con sus familias. Los abusadores lo saben y temen que, antes o después, puedan decírselo a sus mayores y ser denunciados o extorsionados por eso en la actualidad sus presas más codiciadas son los niños marroquíes que vienen solos a nuestro país escondidos entre los ejes de los camiones o en el interior de los maleteros de los autobuses de turistas.
Uno de los pocos casos que salió a la luz pública se produjo hace un par de años en Algeciras: varios adultos fueron descubiertos en el interior de sus vehículos manteniendo relaciones con menores marroquíes tutelados en la residencia infantil de El Cobre gracias a la denuncia de sus educadores que estaban con la mosca detrás de la oreja al ver que algunos niños a su cargo disponían de más dinero del que deberían tener.
A pesar de que son varios los artículos del Código Penal (179, 183, 187 y 188, entre otros) los que condenan la pederastia y los abusos a menores, sólo es denunciada una mínima parte de estos hechos: la punta del iceberg. Y no es que la Policía no lo sepa, sino que no puede actuar. Están atados de pies y manos merced a una extraña Ley aprobada en 1995 que admitía que un niño o niña de doce años diera su consentimiento para tener relaciones sexuales con adultos. Desde distintas instituciones se luchó por su modificación. Para Javier Urra, en la actualidad psicólogo forense de la Fiscalía de menores, se trata de una aberración jurídica. “En septiembre de 1996, cuando juré el cargo de Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid -aclara- dije que lucharía por elevar la edad de consentimiento y así lo hice. Fui llamado al Congreso de los Diputados y al Senado y, al final el artículo 185 fue modificado pasando la edad de consentimiento de doce a trece años. Como me sigue pareciendo una barbaridad porque a esa edad no se tiene libertad para decidir, un niño sigue siendo un niño y no madura tan rápidamente como se cree, sigo batallando desde otras instituciones como UNICEF para que, al menos, se llegue a los catorce”.

Las argumentaciones que se le dieron en las dos altas instancias del Estado para no subir la edad de consentimiento se fundamentan en razones tan peregrinas como que la etnia gitana se une sentimentalmente muy pronto, que se podrían penalizar situaciones como la de que un/a niño/a esté enamorado/a de un/a joven de corta edad (15 ó 16 años) y que se quiere dar una gran libertad también en el aspecto sexual a los niños.
“Sin embargo -continúa Javier Urra- en la práctica resulta que esta norma se convierte en una puerta abierta para que muchos abusadores (el 95 por cien son hombres) digan que el/la menor consintió cuando la mayoría de las veces no es verdad. Yo les diría a los legisladores y a la ciudadanía que no se equivoquen, que existen muchas zonas muy deprimidas aún en España y que en ellas los pederastas, con ofertas económicas, pueden conseguir sus objetivos”
Y este es precisamente el problema con el que se enfrentan los miembros del GRUME (Grupo de Menores de la Policía Nacional) consultados por INTERVIU: “Aunque encontremos al niño o a la niña en la cama con un adulto/a no podemos hacer nada si dice que lo hace por gusto. Y claro, el/la menor, que muchas veces no tiene otra forma de sobrevivir en la calle que prostituyéndose, no va a decir lo contrario por miedo a quedarse sin trabajo... Lo mismo pasa si encontramos al abusador entregándole dinero en plena calle: contestará diciendo que ha estado trabajando de asistenta o de cualquier otra cosa que se le ocurra pero nunca lo reconocerá.”
Consultado el actual Defensor del Menor en la Comunidad del Menor, Núñez Morgades, asegura no haber recibido ninguna denuncia sobre prostitución infantil y “por eso no tenemos ninguna opinión al respecto...”.
La situación es aún peor si, como en el caso de Madrid, el GRUME cuenta con tan pocos efectivos,tras la marcha el año pasado de 16 de sus miembros, que en el turno de tarde, actualmente, sólo hay dos agentes para toda la Comunidad. “Así -reconocen- malamente vamos a poder no sólo investigar, sino simplemente estar presentes como elementos disuasorios en los lugares y a las horas en las que esas personas compran los servicios de los/as menores.”
Todo puede volverse todavía más horrible para los menores y mucho más sencilla para los pederastas si, como pretende Cardenal, el Fiscal General del Estado, se decide emancipar a los menores inmigrantes mayores de 16 años y considerarles así mayores de edad.
La situación en las plazas de Espanya y de George Orwell, en Barcelona, y en Sol y en las calles Infantas y Almirante., en Madrid, es escandalosa, según denuncian varios educadores de ONG´s que se dedican a proteger a la infancia. “A partir de las doce de la noche y hasta las dos de la madrugada es habitual ver a grupos de chavalines norteafricanos esperando en la acera a que pasen los vehículos. Marchan a poca velocidad, bajan la ventanilla, apalabran el precio, abren la puerta, el menor, que no levanta dos palmos del suelo, se monta y ambos desaparecen hacia Dios sabe dónde...”.


No está demostrado que exista una red organizada de pederastas, que tal vez sí la haya, pero se conocen entre ellos y se avisan unos a otros de quien puede ser problemático/a. Porque, claro, “los/as menores tampoco son tontos -reconoce otro trabajador social- y en muchas ocasiones acompañan al pervertido hasta su vehículo o vivienda y, una vez allí, sabiendo que no van ser denunciados en ningún caso porque el adulto está cometiendo un delito, a punta de navaja, le quitan todo lo que pueden: una pequeña venganza por destruir su infancia”.
Varios de los jóvenes norteafricanos que trapichean con pequeñas cantidades de hachís en las inmediaciones de la plaza de Chueca, en pleno barrio gay de Madrid, aseguran no tener nada contra los homosexuales que frecuentan la zona: “Al contrario: muchas veces nos tratan mejor que los que no lo son y que nuestros propios compatriotas; se preocupan por nosotros y, a veces, hasta nos ayudan invitándonos si no tenenemos dinero para pagarnos la cena” pero, sabedores de que puede haber algún pederasta emboscado, reconocen que “cuando vemos a un menor marroquí rondando por aquí, como sabemos a lo que viene, le echamos y, si no quiere irse, se lleva un guantazo...”. Y es que tanto los vecinos del barrio como los que venden hachís al por menor “no queremos problemas”. Visitación González, tesorera de la Asociación de Vecinos de Chueca dice que si bien no puede probar que haya prostitución de menores en la zona “si existe un grupo de tres o cuatro niños marroquíes de doce, trece y catorce años que se dedican a atracar a la entrada de la plaza. Los más malos son uno rubio y otro muy moreno: creemos que son los mas mayores los que les mandan a robar...”. “Chaperos hay bastantes y son de todos los países -continúa-. También hemos visto niñas lesbianas de trece o catorce años dándose “el lote” con chicas mayores, de unos 19 ó veinte años pero parece que lo hacen por gusto, no creemos que sea por dinero.”. Asegura que antes había más prostitución en la plaza pero que ahora se ha derivado hacia la calle de Almirante, que pertenece al barrio de Justicia.
Consultados varios porteros de esa calle, uno de ellos reconoce que “hay chavalillos que hacen la ronda por aquí pero como cerramos las puertas de la calle muy temprano, sobre las diez de la noche, tampoco podemos ver mucho...”. “Una vez, cuando abrí la portería a las siete de la mañana, -recuerda otro- tuve que despertar a un chico que estaba acurrucado durmiendo en las escaleras”. Y es que, si no tienen la “suerte” de encontrar a un pederasta que les solucione la noche, “tienes que buscarte la vida como puedes y ahora que ya ha llegado el frío, la calle es muy dura - confiesa Manuel, un chapero que ahora tiene 18 años pero que empezó en la prostitución hace dos- Hay veces que vienes tarde porque has estado por ahí y te pones a las dos de la noche y no te sale ningún cliente. Yo, a veces, he tenido que esperar hasta las seis de la mañana, y nada...”